Una casa pensada para vivir afuera

    Características

Alrededor de la piscina se organiza toda la vida social de esta vivienda, entre cubiertas inclinadas y un espejo de agua. Los espacios exteriores se conectan sin cortes bruscos: la zona de parrilla, el comedor cubierto y el área de descanso junto al agua se leen como parte de un mismo recorrido, no como piezas sueltas repartidas en el terreno.

Tres materiales protagonizan el conjunto, piedra laja gris, ladrillo visto y estuco blanco. La piedra aparece en los puntos de mayor peso visual, marcando los muros que sirven de fondo a las áreas de estar, mientras el ladrillo envuelve la cocina exterior y le da un carácter más cálido, casi artesanal, frente a la limpieza del estuco que domina el resto de la fachada. Un piso de adoquín gris dispuesto en espiga recorre todo el terreno como una sola superficie, uniendo el jardín, la terraza cubierta y el borde de la piscina en un trazado que se sigue con la mirada sin interrupciones.

Los contrastes de altura son los que terminan de definir la volumetría. Hay un cuerpo con cubierta a doble pendiente, de inclinación pronunciada, rematado en un ventanal que sube hasta el punto más alto de la cubierta, y junto a él, construcciones bajas de techo plano protegidas por pérgolas de listones de madera. Ese quiebre de escalas evita la monotonía y le da al conjunto una silueta variada, con tramos de carácter más doméstico y otros de mayor presencia frente al cielo. Vista desde el jardín, la casa nunca se percibe como un solo bloque repetido; funciona más bien como una secuencia de cuerpos que dialogan entre sí sin perder unidad.

Grandes ventanales dejan entrar la luz natural en el volumen principal, que se abre directamente hacia el agua y desdibuja el límite entre el interior y el exterior. Basta estar sentado en la sala para tener la piscina como parte del paisaje inmediato, sin una pared intermedia que interrumpa esa relación. Todo cambia al caer la noche. Focos empotrados en la pérgola, luces subacuáticas en la piscina y el brillo cálido que se asoma desde las habitaciones construyen una atmósfera recogida, muy distinta a la claridad abierta del día, y esa doble lectura demuestra que el diseño lumínico se pensó tanto para el uso diurno como para el nocturno.

Blancos, grises y maderas naturales dominan la paleta general, con un único acento de color en las flores rosadas que bordean uno de los extremos de la piscina. Esa sobriedad deja protagonismo a las texturas, la rugosidad de la piedra, la trama repetida del adoquín, la calidez visual de la madera en pérgolas y mobiliario. Cada material aparece en la dosis conveniente para cumplir su función, sin saturar la composición.

Un cerramiento de cipreses recortados delimita el perímetro del terreno y funciona como telón de fondo para toda la escena. Palmeras dispersas suavizan la geometría más dura de la construcción y le aportan un carácter cálido al conjunto. Con la piscina como verdadero centro del proyecto y no como un simple complemento del jardín, esta vivienda está pensada para la vida al aire libre en todas sus horas. La secuencia de espacios cubiertos y descubiertos, la mezcla adecuada de materiales, y el cambio de atmósfera entre el día y la noche construyen una experiencia habitable que va mucho más allá de la fachada.

  Ubicación
Guaranda, provincia Bolívar.
  Tipo
Vivienda unifamiliar.
  Área de construcción
380 m².
  Año

2026.

EXTERIOR

CONSTRUCTO

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