Dos plantas, fachada calada, tres materiales básicos

    Características

Hay proyectos que se definen por un solo elemento y lo sostienen con firmeza a lo largo de toda la fachada. Esta vivienda de dos plantas lo hace a través de una celosía metálica con un patrón que imita la red de ramas y hojas de los árboles que la rodean. Ese mismo diseño aparece en el cerramiento perimetral, en la puerta de entrada, en el portón del garaje y en la baranda del balcón del segundo piso. No es un detalle decorativo agregado al final. Es la idea que organiza todo lo que se ve desde la calle y que le da coherencia al conjunto.

Dos partes de distinta altura componen la fachada, unidas por un plano vertical que recorre la vivienda de arriba a abajo e incorpora una ventana corrida que ocupa los dos pisos. Este elemento funciona como punto de unión visual entre las dos partes del edificio: a la izquierda, un bloque más bajo con balcón saliente protegido por la misma celosía calada; a la derecha, el acceso al garaje con cubierta propia que permite guardar el vehículo sin exponer la fachada. La diferencia de niveles entre ambas partes genera sombras propias que le dan profundidad a la composición sin necesidad de recursos adicionales.

Los materiales son pocos y adecuadamente elegidos. El acabado blanco liso domina los planos principales, enmarcado por franjas de gris oscuro que remarcan las líneas horizontales del diseño y le dan peso visual a la base y a la losa del segundo piso. Frente a esa neutralidad, un pilar revestido en piedra de textura irregular recorre verticalmente los dos pisos desde el nivel de la vereda hasta la cubierta, y se convierte en el punto de mayor contraste táctil y visual de toda la fachada. La cubierta tiene aleros inclinados con estructura de madera vista en su cara inferior, que añaden calidez sin romper la sobriedad del conjunto. Marcos metálicos negros enmarcan ventanas y paneles de vidrio en ambos pisos, y refuerzan la paleta de colores contenida que recorre todo el proyecto.

Desde adentro, la ventana de dos pisos permite que la luz entre con amplitud durante las horas de mayor sol, iluminando tanto la planta baja como el segundo nivel a través de la misma abertura. Por la noche, ese mismo panel iluminado desde el interior cambia completamente la imagen de la fachada: la casa se ilumina desde dentro y la celosía proyecta sus sombras recortadas sobre los muros blancos del cerramiento. Una fila de luces lineales empotradas bajo el alero de la entrada refuerza ese efecto nocturno con una iluminación precisa y rasante que marca el acceso sin recargar la fachada.

La relación con el entorno está mediada por el cerramiento: presente pero no cerrado, delimita el terreno con claridad sin bloquear la vista por completo. Los paneles calados permiten ver hacia adentro en cierta medida y dejan que el interior del lote se filtre visualmente hacia la calle. Árboles de gran tamaño al fondo completan la imagen y le dan escala a la vivienda, que se percibe integrada a esa masa verde más que opuesta a ella.

Geometría limpia y formas tomadas de la naturaleza no suelen combinarse con facilidad. Aquí conviven sin forzarse, y esa combinación es lo que hace que la fachada sea memorable. No es la casa más compleja del barrio. Es, en cambio, una casa que sabe exactamente qué quiere decir y lo dice con pocos elementos convenientemente resueltos.

  Ubicación
Guaranda, provincia Bolívar.
  Tipo
Vivienda unifamiliar.
  Área de construcción
210 m².
  Año

2026.

EXTERIOR

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